
Desde el punto de vista artístico, Añorbe ofrece varios puntos de interés. En primer lugar, debe destacarse la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, procedente de la unificación en 1528 de dos parroquias preexistentes. Es un edificio del siglo XVI, buen ejemplo de la arquitectura renacentista en Navarra, con una nave de tres tramos irregulares, coro alto a los pies, y cabecera pentagonal. En el tramo anterior al presbiterio se abren dos capillas laterales a modo de crucero. Al exterior la iglesia presenta muros de sillar, destacando la gran torre prismática situada a los pies, y los contrafuertes oblicuos adosados a los lados. El acceso mediante un pórtico neoclásico da buena muestra de las diferentes reformas efectuadas en el edificio con el paso de los años. Pese a ser obra de finales del siglo XVI la reforma más importante fue la reconstrucción de la techumbre, hundida en 1842. En 2007 se ha vuelto a reformar la cubierta exterior de la cúpula.
Aloja en su interior interesantes obras escultóricas entre las que sobresale el retablo romanista, realizado en los últimos años del siglo XVI, dentro de la órbita del taller de Estella. En 1597 Juan de Landa contrataba su pintura y a él pertenece la policromia de los grutescos. El programa recoge figuras de apóstoles, evangelistas, papas y doctores de la Iglesia, enmarcando los temas principales. Relieve de San Miguel que presenta analogías con la obra de Bernabé Imberto y las tallas de la Virgen con el Niño y el grupo de la Asunción, obras muy próximas a las de Anchieta. Para la doctora García Gainza, experta en el tema, "...pieza importante dentro de la escuela romanista Navarra por la calidad de su escultura...". Es un gran retablo de planta recta compuesto de banco con relieves, dos cuerpos superpuestos, de tres calles cada uno separadas por dobles columnas y pilastras, y un calvario a modo de remate. Es un claro programa de exaltación mariana muy acorde con la advocación de la iglesia parroquial.
Aparte de esta obra singular, deben destacarse los retablillos de las capillas anejas. En el lado del evangelio, se encuentran el retablo de las Santas Reliquias, obra barroca de mediados del siglo XVIII, y el de la Inmaculada, también de esa época. Por su parte, en el lado de la epístola, en la denominada capilla de San Blas, se emplaza el retablo del Niño Jesús, antiguamente dedicado a la Virgen del Rosario, obra barroca de mediados del siglo XVII. Junto a él, en el muro testero de la capilla, se encuentra un soberbio crucificado romanista, del siglo XVI, de notable calidad muy relacionado con la obra de Anchieta.
Junto a los retablos, en el coro alto, debe destacarse el órgano, realizado en 1830 por Antonio Gómez de Larraya, considerado como uno de los últimos organeros navarros. Se considera que es uno de los dos últimos instrumentos realizados por un maestro autóctono. Representa el final de la "vieja escuela navarra" de organeros.
Además, debe destacarse la sillería del coro, de quince sitiales, contratada en 1597 por el entallador pamplonés Pedro de Moret, y el facistol, también de Moret, decorado en sus cuatro frentes con motivos decorativos serlianos.
Junto a estas obras, encontramos otras piezas de interés, conservadas en la sacristía, entre ellas varias tallas de los siglos XVI y XVII.
Respecto al caserío del pueblo, son de destacar varias casas blasonadas y dos casas palaciegas del siglo XVII, entre las que sobresale el caserón en el que se alberga el Ayuntamiento de Añorbe. En arquitectura civil, además de los restos tardo góticos, deben señalarse dos palacios con fachadas de sillería y planta irregular del siglo XVII.
Aparte, deben citarse tres ermitas; San Martín, San Esteban y San Juan Bautista, de los siglos XVI y XVII, que contribuyen a dar carácter religioso a los parajes del municipio.
Ya dentro del arte contemporáneo, de los siglos XIX y XX, Añorbe cuenta con dos ejemplos de monumentos conmemorativos de gran interés. Por un lado, la imagen monumental del Sagrado Corazón de Jesús, que preside el pueblo desde las alturas del monte de San Martín, en la espadaña de la ermita homónima situada en su cumbre. Fue instalado en 1947, según proyecto del arquitecto Víctor Eusa, y fue costeado por Dª Juana San Martín Yoldi, perteneciente a una importante familia de Añorbe aunque tras su boda con D.Ezequiel Solana trasladó su residencia a Madrid. Aún viuda nunca olvidó sus orígenes y costeó dicho monumento.
Por otro lado, el monumento conmemorativo erigido en honor del lego carmelita, Hermano Juan de Jesús San Joaquín en 1990, con motivo del cuarto centenario de su nacimiento, obra del escultor navarro José Ulibarrena. Se encuentra ubicado en los aledaños de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.
Desde hace algunos años, Añorbe viene experimentando un creciente enriquecimiento cultural a través de numerosas actuaciones, tanto municipales como de grupos de vecinos. Actualmente, cuenta con diversos grupos y asociaciones locales de carácter social y cultural. Son estos: Auroros, Banda de música, la Coral de Añorbe, conocida por toda Navarra, con actuaciones en otras provincias y en Francia (Nay, Boëil-Bezing, Lourdes), la Rondalla, el Club de jubilados, el Grupo Cultural Abierto, Mariachi "Txus y los Halcones", grupo gastronómico "Amigos de los fogones", así como otros como el equipo de fútbol "Txaparros".
Aparte de las actividades propias de estos grupos, que incluyen conferencias y charlas sobre diversos temas de interés, el Centro Cívico, ofrece diversas actividades destinadas a los jóvenes y especialmente a los mayores añorbeses, además de ser sede desde la que se ofrecen conferencias de interés general.